La farmacia esquina en santos
a conciencia un trino
un bar también frontino
entre los ojos, por abrigo,
el mar en polvo sobre el lago,
pechos, pan,
la tierra el caldo y espuma decrépita,
senda fija
de tu puño rosa en la ropa,
asiento, beso, tallo, cuenca tiesa,
velita vista desde la luna sin voz
de rosa atleta hasta la cebolla límite,
arresto, un rezo,
la pimienta nueva
frondosa de sal y manteca
y cuando todo esto me parece mas cierto
sé que estoy cayéndome dormido.
Y pensando ¡cónchale!,
que yo sí conocí la bicicleta y los dinosaurios
y pensando que yo sí pude cumplir mis cincuenta años,
y que aún pude seguir demorándome alegre en otras cosas.
Considerando ahora sí por fin, que son mas bien los hijos
quienes bautizan a sus padres con nombre eternos.
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